Resacón en las Vegas, estrenada en 2009, fue toda una sensación. La historia de cuatro amigos que se van de juerga antes de la boda de uno de ellos y acaban con una resaca tan bestial que no recuerdan nada de la noche anterior - ni siquiera qué ha pasado con el novio, que está desaparecido- lo hizo tan tan bien en taquilla, pillando seguramente por sorpresa a todo el mundo involucrado en la película, que la idea de hacer una secuela era simplemente irresistible.
Y ya se ha estrenado esta secuela, dos años después, de nuevo con fantásticos resultados en taquilla, convirtiéndose en la comedia para mayores de 16 años más lucrativa de la historia.

Si bien Resacón en las Vegas encandiló tanto a público como a crítica, esta segunda parte no lo ha tenido tan fácil. Los críticos le han dado la espalda y el público ha tenido reacciones divididas. El mayor motivo: es básicamente la misma película pero en otra ciudad.
Realmente es así, Resacón 2 sigue el mismo esquema que la película original paso a paso. Aunque en esta ocasión Stu jura y perjura que no va a hacer ninguna despedida de soltero porque no quiere pasar por lo de la otra vez, en el momento en el que se ve obligado a invitar a Alan a la boda todo se complica. Como dos años atrás, acaban despertándose en un motel de mala muerte sin recordar nada de la noche anterior, con un mono en su habitación y una desaparición que pone en peligro la boda, y de nuevo tendrán que ir de un lado a otro recopilando pistas hasta saber qué diablos pasó.

Personalmente creo que el descontento con la película ha sido un poco injustificado porque en ningún momento Phillips ha engañado a nadie; tanto director como actores han dicho en muchas ocasiones que se trataba de seguir el mismo esquema que es, junto a la excelente química entre los actores que sigue presente, la fórmula del éxito. Y sí, puede parecer que es una manera fácil, cómoda y nada trabajada de hacer dinero, pero si funciona, ¿por qué no repetirlo?
El mayor inconveniente de Resacón 2 es que si has visto la primera, se pierde la frescura y originalidad de ésta, por lo que en ningún momento resulta tan imaginativa ni ingeniosa. La mayor baza de esta secuela, según se mire, es que su truco para sorprender es hacerla mucho más bruta y extrema que la original. A los que seáis muy sensibles, ¡cuidado con algunas escenas! La caflicación R la tiene para algo.

Resacón 2 no pasará a la historia como una gran película porque se limita a repetir el esquema de la película original sin molestarse en innovar mucho, pero si se va a verla con la mentalidad adecuada, es decir, con la idea de ver otra gamberrada más de Phil, Stu y Alan (y un Mr. Chow todavía más desatado) esta vez por tierras tailandesas sin esperar grandes desviaciones de Resacón en las Vegas, tiene de nuevo todos los ingredientes para pasar una hora y media más que entretenida.









